El autobus Palenque, con arepas y caribañolas costeñas, recorre las calles de Nueva York

Camion Palenque2Nueva York. 08-Ago-2012
Si viajas por la costa colombiana caribeña colombiana en autobus, siempre te ofrecerán por las ventanas la arepa de huevo, las caribañolas y las arepas. Pues ahora dos colombianas emprendedoras han decidido que ellas son las que ofrecerán desde el autobus estos productos, pero en la ciudad de los rascacielos, la de los grandes negocios, la ciudad más multicultural del mundo. Viviana Lewis y Angela Sierra llevan la gastronomía colombiana a las calles de Mahattan a través del camión restaurante llamado Palenque.

 

Camion Palenque1Nueva York, ciudad de constraste y oportunidades, aunque algunos se quejen de que ya no es lo mismo tras los atentados del 11 de Septiembre contra las Torres Gemelas (que no es el caso de nuestras luchadoras e ingeniosas compatriotas), permite puestos de venta de comida en la calle, incluidos camiones acondicionados. Las autorizaciones y licencias para poder funcionar con un restaurante móvil parecen no ser tan difíciles de conseguir en Nueva York. Y Viviana Lewis, de 49 años, yAngela Sierra, de 42, consiguieron la suya hace un año. (Foto de EDL)

Comprar carimañolas y arepa de huevo en las ventanas de un autobus en Manhattan

Ofrecen comida con productos vegetarianos, donde la estrella es la gastronomía del Caribe colombiano, eso si, “hecho en casa y con ingredientes 100 % orgánicos”, como dicen las emprendedoras colombianas en un reportaje publicado por el Diario La Prensa de Nueva York . Esta característica, dicen ellas, ha sido la gran diferencia.

Camion Palenque3El negocio va marchando bien, por lo que ya se están plantendo abrir un restaurante colombiano en la zona de Williamsburg o Bushwick, en Brooklyn.
Nueva York cuenta con más de 3,000 camiones de comida que ofrecen variaciones de tacos, shawarmas, crepes y otras delicias del mundo en cada esquina de la ciudad. Una gran mayoría de estos negocios funcionan como incubadoras de ideas culinarias, en una urbe que ni duerme ni se pierde un buen bocado.
Según la Asociación de Camiones de Comida de NuevaYork (NYFTA), estas cocinas ambulantes permiten a sus dueños medir la respuesta del público a sus recetas, antes de lanzarse a la arena difícil de los restaurantes. Sólo los 50 miembros de la NYFTA emplean a unas 750 personas y generan cerca de $3 millones de dólares a la Ciudad de Nueva York.

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Una calle de Palenque, en la costa caribeña, cerca de Cartagena. Y una vista áerea de Maanhattan

Apartes del texto del reportaje publicado en el Diario La Prensa (NY) por Carolina Ledezma
…Su socia Viviana es la chef principal y ella está a cargo de la logística, aunque también pone su toque original en los fogones. Ambas se turnan para estar al frente del camión.
“Cuando lleg
an aquí los clientes no saben lo que es una arepa, pero al probarlas se enganchan porque en realidad lo que más aprecian es una gastronomía diferente”, explica la “Nena”, quien también es productora de videos publicitarios. Sus arepas de puro maíz cubiertas con rúgula, queso de hebra y pollo o chorizo de chipotle son las estrellas del menú.

Camion Palenque6También venden caribañolas (suerte de buñuelos de yuca rellenos de queso fresco) que a Viviana le toma más de dos días cocinar a la manera tradicional de la costa colombiana, así como patacones despelucados (con plátano rallado) o pisados (planitos y bañados con “hogao” o aliño de tomate, cebollín y aceite de oliva). Los manjares se venden entre $5 y $9. A un lado de la ventanilla de “Palenque”, un televisor muestra un video hecho por ellas sobre cómo se hacen las arepas y otros platillos que sirven. La idea, asegura Nena, es destacar el carácter artesanal de sus recetas y educar a la gente sobre la culinaria de su país.

El duro comienzo
“Al inicio no sabíamos nada del negocio de la comida”, aunque antes de esta aventura Viviana tenía en un servicio de catering en su casa de Brooklyn. La competencia es muy fuerte, “pero lo peor es pelear la calle”.Aunque tienen permiso para operar en diferentes lugares de Nueva York como Astor Place, la calle 51 y la avenida Park, Williamsburg y la calle 95 en Rockaway Beach, ese documento no les garantiza siempre el mismo lugar. “Por no saber bien las reglas me he ganado muchos tickets”. Otro problema es conseguir empleados certificados para trabajar como vendedores de comida de calle.
“Toda la ganancia la hemos reinvertido en armar nuestra cocina en Brooklyn, pagar la licencia y comprar una camioneta para expandir el negocio”. Aún así, gracias a una demanda sostenida, han logrado el punto de equilibrio en sus gastos en poco tiempo.

El sueño del restaurante es algo muy lejano todavía para estas innovadoras de la cocina colombiana, mientras tanto trabajan de domingo a domingo mostrando a los neoyorquinos los sabores de su tierra.
“Para nosotros la mejor recompensa es cuando los clientes, después de probar las arepas, nos dicen que estaban deliciosas o cuando nos llaman por teléfono para saber dónde encontrarnos”.