El realismo mágico de Colombia en la estación de Bryant Park

Nueva York. 09-Feb-2014. Por Mauricio Hernández.


Una de las semanas más frías de los últimos tiempos en Nueva York, azotada por varias tormentas, el suelo alfombrado por una espesa capa de nieve y sus transeúntes abrigados de pies a cabeza para contrarrestar las bajas temperaturas (se ha llegado incluso a los 15 grados bajo cero en las últimas semanas), ha coincidido con la campaña de turismo que Colombia Travel y Proexport están realizando en la estación de Bryant Park, un centro neurálgico de Nueva York, donde confluyen las líneas de Metro (M, F, D,B, V y 7) que atraviesan la Ciudad.

Veraniego y caluroso mensaje era observado por los transeuntes ataviados con espesos abrigos, bufandas y gorros protegiéndose del frío y la nieve. Las imagenes mostraban a un submarinista flotando en las cristalinas aguas COLOMBIANAS de San Andrés, o el fuego histórico y señorial que emana de noche Cartagena de Indias, o la armonía salvaje de una ballena que se muestra coqueta en las aguas del Pacífico (frente a la isla Gorgona), o el verde edén de nuestro Eje Cafetero (‘el Jardín de Colombia’), o nuestra historia en imágenes esculpida en estatuas de piedra por nuestros indios en San Agustín. A mi me despertó orgullo, nostalgia, ansias de volver a Colombia. Pero también mucho desencanto por el peligro inminente que está sufriendo nuestra riqueza natural por la entrega de nuestros recursos mineros a las multinacionales, en negociaciones denunciadas por varios organismos quienes aseguran que muchas de esas concesiones están en zonas supuestamente protegidas por el Ministerio del Medio Ambiente (antes Inderena), donde hay incluso numerosos Páramos.

San Andrés, Cartagena, el Pacífico, el Eje Cafetero y San Agustín en una promoción turística en el Metro de Nueva York

En el corredor de la estación de Bryant Park (entre las salidas a la Quinta y la Sexta Avenida) están las más de 30 columnas que la sostienen forradas con una panorámica vertical de una calle de Cartagena de Indias. A sus laterales hay fotos de gran formato (unas 10 de 4 metros de ancho x 2 de alto) y más de cuarenta de dos metros de ancho por 1,50, aproximadamente). Aunque este corredor no es muy transitado a todas horas, si lo es en la mañana y en la tarde, y especialmente los fines de semana, decenas de miles de personas de todo el mundo podrán soñar por un instante con visitar ese Magical Realismo.

La gran mayoría de los colombianos residentes en Nueva York pasaron prácticamente desapercibidos de la promoción turística, pues la invitación estaba dirigida al público estadounidense (35,953 personas viajaron a Cartagena el año pasado) y especialmente a los neoyorquinos de Manhattan, pues la aerolínea estadounidense Jet Blue aumentó este invierno a cinco frecuencias aéreas a la semana su vuelo Nueva York-Cartagena.

Fuera de la estación, en la Bryant Park, un parque en medio de gigantescos edificios, miles de neoyorquinos patinaban en el hielo…

El miedo es …que te quieras quedar

Las concesiones mineras sin control no es nada nuevo. Se lleva mucho tiempo contaminando el paraíso natural colombiano para extraer un producto que va a hacer ricos a dos o tres, poniendo diezmando de toda esta belleza a las futuras generaciones del país. En el gobierno de Uribe, para citar sólo un ejemplo, la superficie de hectáreas con título minero pasó de 1,13 millones a 8,53 millones y las hectáreas tituladas en los páramos casi se multiplica por tres, según el investigador Guillermo Rudas. “Es así como un 6.3% de las hectáreas en los páramos (122 mil) están tituladas en Colombia. Y como si fuera poco, “sólo entre julio y octubre de 2009 se firmaron 1.900 contratos en los páramos para los mineros y otros alcanzaron a renovar sus contratos”, de acuerdo con Rudas.

Si seguimos así, en el futuro próximo, el riesgo no es que te quieras quedar, sino que realmente te quedes. Solo la contaminación con mercurio (para la recogida del oro) puede acabar con nuestros más importantes ríos, los que nacen en los paramos, los que hacen la magia de nuestros paisajes.

Bryan Park: desde el aire, en verano y en invierno