El bogotano Fabio Andrade ayuda a colombianos y a venezolanos recién llegados a Miami a integrarse

Miami. Dic/29/2016. (Por Daniel Castrope). El colombiano Fabio Andrade lleva prácticamente toda su vida sirviendo de puente de integración y apoyo a los nuevos inmigrantes que llegan a los Estados Unidos. Fundó hace muchos años The Americas Community Center, entidad de apoyo al inmigrante en Miami, y desde entonces, ha sido un gran activista.
Andrade está ayudando ahora a muchos venezolanos jóvenes que están saliendo de Venezuela. “En Weston, el 30% de la gente a la que le proveemos servicios vienen de Venezuela, el 20% de Colombia y el resto de otras nacionalidades. Hemos creado un comité que solo se dedica a los temas de los venezolanos y a ellos se les ayuda bastante”, aseguró Andrade.
Su sentimiento de colaboración se despertó cuando tenía 12 años (ya llevaba cuatro viviendo en este país). “Mi papá tuvo 23 hermanos. Yo los recibía a todos en Nueva York y salía en una bicicleta a buscarles trabajo porque no hablaban inglés. Los ayudaba a conseguir casa, apartamentos y lo que necesitaran para seguir adelante”.
“La vida es mejor cuando se vive con pasión y se ayuda a otros a lograr sus metas”, y aunque en los últimos tiempos ha estado dedicado a su actividad profesional, en el mundo aeronáutico, no olvida que tiene una misión: “ayudar a todo el que pueda ayudar”.

Venezolanos en Miami

Heredó de sus padres trabajar por los más necesitados, actividad que compagina con su trabajo aeronáutico. Una de sus grandes felicidades es haber dirigido el vuelo a Guatemala del Papa Juan Pablo II, en 1986, a quien él califica “el pasajero más importante en la Tierra”. De 58 años, Andrade está casado hace 35 años con Lucía y es padre de dos hijas y abuelo de dos nietos.
“Tuve la bendición de haber sido el único funcionario estadounidense invitado para acompañar
 en el vuelo al Papa durante su visita a Guatemala. Estuve con él tres días; lo recibí, lo atendí y lo despaché. Yo era responsable del vuelo, y se le sentía el aura de Dios en la Tierra”, confiesa Andrade.
¿Qué nos puede decir de los inicios de Fabio Andrade en los Estados Unidos? Yo llegué a este país a los 8 años, a Nueva York, en 1967. Más tarde regresamos a Colombia, en 1975. Mis padres son de son de Bogotá. Somos ocho hermanos. Cuando regresamos a Colombia, volví a estudiar high school, y después me dediqué a estudiar aviación. Luego me vine a Los Ángeles, saqué mi licencia de piloto privado, me casé con Lucía. Después entré a trabajar con TACA. Por ese entonces vivíamos en Nueva York.

Colombianos en Miami

 

¿Cómo se convierte Fabio Andrade en ser un líder comunitario? Cuando llegué a Miami desde Nueva York, en 1995, y el éxodo de colombianos hacia el sur de Florida estaba en auge, fue entonces cuando vi las necesidades que tenían los recién llegados de ser guiados e informados. Mucho de ellos eran profesionales que requerían una orientación para rehacer sus vidas. Estaban mal informados y comenzamos a educar a ese profesional en asuntos de negocios, empleo, cultura, inmigración, y otros temas, para facilitar su adaptación a la sociedad norteamericana. Trabajé con la campaña de Alex Penelas para la alcaldía de Miami-Dade. Me identifiqué con él y me metí de lleno a trabajar por la comunidad impartiendo charlas y haciendo eventos para ayudar a la gente.

¿Cúal es la misión social de esta organización? Nosotros somos una organización pequeña, que trabaja de una manera muy efectiva. Nuestro centro ofrece desayunos todos los miércoles, en Weston, y los jueves, ocasionalmente, en Doral, a unas 59 personas. Ayudamos a muchos colombianos que llegaban a Miami desde finales de los 90 y 2000 huyendo de la violencia.

¿Cómo mezcla su actividad profesional con el servicio a los demás? He bajado un poco el trabajo social; soy consciente de eso y tengo que balancear más los tiempos. Actualmente soy vicepresidente de Servicio Terrestre de la aerolínea Dynamic International Airlines, que es estadounidense, propietaria de seis aviones Boeing 767. Trabajar para la comunidad es lo que más me gusta, pero también tengo otros compromisos.

Una de sus grandes hazañas fue trabajar cerca del papa Juan Pablo II. ¿Cómo recuerda ese grato episodio de su vida?

Yo tuve la gran oportunidad y la bendición de haber trabajado en el vuelo del papa Juan Pablo II en 1986. Fui el único funcionario estadounidense invitado para acompañarlo durante su visita a Guatemala. Estuve con él tres días; lo recibí, lo atendí y lo despaché. Yo era responsable del vuelo, y se le sentía el aura de Dios en la Tierra. Eso fue muy impactante para mi vida. Sentí que era un ser fuera de todo ser humano. En ese entonces yo estaba muy comprometido con la aviación, pero luego de estar al lado de Juan Pablo II sentí que ya había cumplido mi misión, que le había dado la atención al pasajero más importante en la Tierra y que había culminado una etapa de mi vida. Entonces me entregué más al servicio de los necesitados.

¿Cuál ha sido su batalla más fuerte como activista comunitario en este país?

Fue muy difícil cambiar la imagen que tenían los colombianos en los Estados Unidos. Mucha gente nos identificada como mafiosos. Nosotros emprendimos una campaña para mostrar al colombiano como gente trabajadora. Nosotros también tomamos como nuestra la causa de Israel Hernández (grafitero que murió a manos de la Policía en Miami Beach).

Yo pienso que las autoridades se salieron con la suya, nadie ha respondido. Esas protestas no se dieron como se tenían que dar, y todavía otros salen, destruyen y sigue el abuso de autoridad. (Por Daniel Castrope Diario de las Americas)