Hypoxia, la hermandad colombiana del Death metal en Nueva York, de Queens a Soul Metal Fest en Bogotá

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Nueva York. May/17/2016. Ibernet Media. Carolina Pérez y Carlos Arboleda fundaron en 2011 el grupo Aether (éter), dedicado a la música del Death metal. No eran los mejores momentos para este género musical en Colombia. En Nueva York se encontraron para conformar su agrupación. El nombre pronto se diluyó como el éter y pasaron a llamarse Hypoxia. Después de varios años de trabajo y transformación, con nuevos integrantes, este grupo de música “de terror y muerte” irrumpió en la escena musical de la Costa Este de los Estados Unidos con el lanzamiento de su álbum Despondent Death (la muerte abatida). El próximo 4 de Junio regresan a Colombia, su primera gira internacional, al Soul Metal Fest, que tendrá como sede la población de Cajica, al norte de Bogotá. (Soul Metal Fest)

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Carolina Pérez (batería y tambores), Carlos Arboleda (guitarra), Nader Tabash (guitarrista), Rob (bajista) y Mike Hrubovcak (vocalista). Y su sello discográfico, ‘Ultimate Massacre Producciones’ , promete un “Blazing Death Metal que cortará sus cabezas !”. En 2013 grabaron el álbum de 5 canciones “ejecución pública”. En 2014 se vinculó el guitarrista Nadher Tabash con el propósito de conseguir un sonido más pesado. Las letras de Hypoxia abarcan desde la muerte, el gore y el terror hasta temas sociales y de insalubridad mental.

Carolina llegó a los Estados Unidos en el 2000 y Carlos en 1998. El motivo del viaje no fue precisamente musical, pues buscaban una nueva oportunidad en sus vidas. Y lejos de imaginarse que la música de la muerte y el terror podrían tener muchos seguidores en Colombia, una tierra donde esas dos palabras recorrieron a sus anchas el territorio nacional causando dolor y huérfanos. Pero el tiempo cambia (con algunos estertores aislados), y Bogotá se prepara para el regreso de la música metal, que tanto seguidores tiene en Europa y en los Estados Unidos. Carlos, pereirano de nacimiento, estudió música en Colombia, y estaba más enfocado en una carrera musical. Y encontró en el camino a Carolina. Carlos formó parte de distintas bandas de death metal como Cerebral Hemorrhage y Secrecy (banda ya desaparecida de colombianos en Estados Unidos).

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Según nos cuenta Ana Cubides en su crónica publicada en Metrobono, las andanzas metaleras de estos dos colombianos “incluyeron a la conocida agrupación de black metal pereirana, Equimanthorn, o Tribulación, entre otras.  Carolina toca también en Castrator, “un proyecto internacional, todas no vivimos aquí, cuando tenemos tiempo ensayamos”. Tanto con HLibertadhipoxiaypoxia como con Castrator, Carolina ha podido tocar en vivo en varias ocasiones en muchos conciertos pequeños, algunos festivales y mini giras. El Soul Metal Fest en Bogotá será el primer concierto internacional para Carolina y el reencuentro de Carlos con una escena colombiana completamente renovada.

“He tenido la fortuna de trabajar con muchos músicos de la escena”, dice Carolina, que ha estado varias veces en Colombia trabajando con músicos metaleros como Internal Suffering, así como en el famoso crucero 70.000 toneladas de metal. Ha trabajado en el Festival del Diablo y en Rock al Parque en Colombia, donde se ha enriquecido con la música de grupos nacionales.

A esta generación de metaleros colombianos en Nueva York, Carolina lo llama “hermandad”. (Con información de Ana Cubides)

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El Soul Metal Fest en Colombia. En la tierra del vallenato y la cumbia ser metalero no es nada fácil. El Soul Metal Fest nació en Colombia apenas el 2 de mayo de 2009, con un aforo de 300 personas. En 2010, con grupos internacionales, el aforo fue de 500 personas. En el 2011 participaron 15 de las mejores bandas de metal nacional: Witchtrap, kilcrops, Threshold end, Socavon, Tears of Misery, Sagros, Mysticism, Damnmentors, Perpetual Warfare, Mortuorum, Human Crisis, Lakhesis, Internal Death. En el 2012 el Soul Metal Fest  no tuvo el permiso para realizarlo al aire libre por parte de la alcaldía de Cajicá, pero se realizó en un local alternativo. Y después de tres años sin realizarse, regresa a Bogotá.